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martes, 8 de noviembre de 2016

SANTA MARÍA ANTIQUA, Foro, Roma.

Santa María Antiqua (o Antigua Iglesia de Santa María) es una iglesia católica, con advocación mariana, construida en el siglo V en pleno Foro Romano.

Ubicada a los pies del Monte Palatino, Santa María Antiqua es el monumento cristiano más antiguo y significativo del Foro, y contiene una colección única de pinturas murales, fechadas entre el siglo VI y finales del VIII. El descubrimiento de estas pinturas han dado luces sobre las primeras etapas del arte medieval. A su vez, la iglesia posee la más antigua representación de la Virgen María como Reina de los Cielos, fechada hacia el siglo VI.




Construida a mediados del siglo V, en la vertiente noroccidental de la colina del Palatino, Santa María Antiqua fue el principal monumento cristiano del Foro Romano. Sus paredes fueron decoradas con una serie de coloridos frescos representando a la Virgen María y el Niño Jesús, además de santos, Papas y mártires cristianos; en una época en que la iconoclasia fructificaba en el Imperio bizantino y miles de frescos e iconos eran destruidos en Oriente. A principios del siglo VIII, el Papa Juan VII utilizó esta iglesia como la sede del obispo de Roma, realizando la decoración que actualmente sobrevive en esta.



En el año 847, un fuerte terremoto destruyó parcialmente la iglesia, siendo posteriormente abandonada. Por esta razón, el Papa León IV mandó a construir la iglesia de Santa María Nova (actual Basílica de Santa Francesca Romana) en las inmediaciones del mismo Foro, utilizando parte de las ruinas del Templo de Venus y Roma, y donde se encontraba una capilla que conmemoraba la caída de Simón el Mago. Santa María Antiqua volvería a ser sufrir más daños durante el Saqueo de Roma en el año 1084.

En 1617, fue construida la iglesia de Santa María Liberatrice (Sancta María libera nos a poenis inferni) sobre sus ruinas; pero, posteriormente en el año 1900, fue demolida para traer los restos de la antigua iglesia medieval a la luz. Su redescubrimiento, no solo dio visiones nuevas sobre el temprano arte medieval, sino también se convirtió en un elemento clave para entender el desarrollo cultural y urbanístico del Foro Romano en los primeros años de la era cristiana.






Las gruesas paredes de Santa María Antiqua son escenario de numerosos frescos de diferentes estilos artísticos, realizados entre los siglos V y IX. Cada habitación de la iglesia, sumado a cada pared y al altar, se pueden atribuir a diferentes épocas, tendencias, artistas y papas que encargaron las pinturas, entre los que destacan Martín I (649-653), Juan VII (705-707), Zacarías (741-752) y Paulo I (757-767). La cantidad de erosión y destrucción de los frescos hacen que la obtención de un registro exacto de los estilos sea difícil, reuniéndose una cronología aproximada, no exacta, de las decoraciones. Para ello, los historiadores contemporáneos se basan en iglesias de la época para ayudarse a unir similitudes, lo que se hace más difícil en el caso de Santa María Antiqua, ya que ninguna otra iglesia de la antigüedad tardía posee tal colección de tan diversos estilos artísticos.






Sin duda, los diversos estilos de Santa María Antiqua están marcados por el gobierno de turno que tuvo la ciudad de Roma durante su utilización: desde la caída del Imperio Romano de Occidente por los godos en el siglo V a la llegada del Imperio bizantino, y la posterior influencia lombarda desde finales del siglo V a mediados del VIII son clave para entender la historia pictórica de la iglesia. A lo anterior, se suma la presencia de artistas de la comunidad griega, de gran raigambre en la ciudad; y la de la sede de la administración bizantina en el Monte Palatino, junto a la iglesia. Estos diversos cambios de influencia son atestiguados por los restos de inscripciones de los Papas Martín I (en griego), Juan VII (en griego y latín) y Paulo I (en latín).

RECREACIÓN DE LOS FRESCOS.

En el palimpsesto del presbiterio se denotan a lo menos seis capas de decoración, que representan diferentes estilos, fechas e influencias. Las primeras dos capas corresponden a antiguos mosaicos paganos de entre los siglos IV y VI, que fueron rápidamente reemplazados por los primeros frescos de Santa María Antiqua; sobreviviendo apenas el 2% de ellos en la actualidad, debido a los frescos pintados sobre estos. La tercera capa, fechada entre los años 500 y 550, contiene restos de la Reina de los Cielos, la más temprana asociación de la Virgen María con esa advocación, y el ángel pompeyano. En esta capa, los arqueólogos fijan el cambio de giro desde estilos lineales tradicionales romanos hacia otros de corte más helenístico y bizantino. La cuarta y quinta capa (h. 570-655) denotan claramente este cambio, reafirmando la influencia bizantina en Roma. La sexta capa (705-707) corresponde a las reparaciones y decoraciones realizados durante el pontificado de Juan VII, y que son las que sobreviven actualmente.

El estilo helenístico es notable por la presencia de blancos brillantes y el sombreado del pelo y túnicas de las figuras, las que son colocados en posturas en movimiento. Es interesante notar que, aunque mucho de los frescos sobrevivientes de Santa María Antiqua son helenísticos, estos carecen de fondos de este estilo, donde son clásicas las villas y columnas. En cambios, los fondos son más objetivos y neutrales. Ejemplos tempranos muestran las pupilas de las figuras ennegrecidas y mirando de frente, con los detalles en los contornos de la cara: primero, la figura era realizada a partir de puntos, luego era coloreada, y finalmente se le colocaban los detalles más finos. El helenismo se empezó a manifestar durante el tiempo que el ángel pompeyano fue pintado, y eclipsó los estilos más paganos, alrededor del año 650. Los frescos de la época de Martín I, Juan VII y Paulo I proporcionan un claro ejemplo de las tendencias estilísticas a través de decoraciones supervivientes, los cuales son claros ejemplos de la capacidad de los artistas para incorporar diferentes técnicas y estilos. En consecuencia, estos estilos, de pronto, se convirtieron en generaciones de artistas que se dedicaban a Santa María Antiqua continuando o interrumpiendo las tendencias pictóricas.




El estilo helenístico es notable por la presencia de blancos brillantes y el sombreado del pelo y túnicas de las figuras, las que son colocados en posturas en movimiento. Es interesante notar que, aunque mucho de los frescos sobrevivientes de Santa María Antiqua son helenísticos, estos carecen de fondos de este estilo, donde son clásicas las villas y columnas. En cambios, los fondos son más objetivos y neutrales. Ejemplos tempranos muestran las pupilas de las figuras ennegrecidas y mirando de frente, con los detalles en los contornos de la cara: primero, la figura era realizada a partir de puntos, luego era coloreada, y finalmente se le colocaban los detalles más finos. El helenismo se empezó a manifestar durante el tiempo que el ángel pompeyano fue pintado, y eclipsó los estilos más paganos, alrededor del año 650. Los frescos de la época de Martín I, Juan VII y Paulo I proporcionan un claro ejemplo de las tendencias estilísticas a través de decoraciones supervivientes, los cuales son claros ejemplos de la capacidad de los artistas para incorporar diferentes técnicas y estilos. En consecuencia, estos estilos, de pronto, se convirtieron en generaciones de artistas que se dedicaban a Santa María Antiqua continuando o interrumpiendo las tendencias pictóricas.


























BIBLIOGRAFÍA:

-David, Joseph (1911). Sainte Marie-Antique; étude liturgique et hagiographique avec un plan de l'église (en francés). Rome: M. Bretschneider.
- Webb, Matilda (2001). «Santa Maria Antiqua». The Churches and Catacombs of Early Christian Rome. Brighton: Sussex Academic Press. pp. 112-122. ISBN 1-902210-58-1.
- Santa Maria Antiqua Project. «Santa Maria Antiqua: history from antiquity until the year 847 A.D.». Soprintendenza Archeologica di Roma. Consultado el 13 de junio de 2009.
- Romanelli, Pietro; Nordhagen, Per Jonas (1999). S. Maria Antiqua (en italiano) (2 edición). Roma: Ist. poligrafico dello Stato, Libreria dello Stato. ISBN 88-240-3719-4.
- Angiolino, Loredana (2004). «Santa Maria Antiqua: Chiesa Bizantina a Roma». Bollettino Telematico dell'Arte (en italiano) (363). ISSN 1127-4883.
- Claridge, Amanda (1998). Rome: An Oxford Archaeological Guide. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-288003-9.
- Avery, Myrtilla (1925). «The Alexandrian Style at Santa Maria Antiqua, Rome». The Art Bulletin 7 (4): 131-149. doi:10.2307/3046494.
- Folgero, Olav (2009). «The Lowest, Lost Zone in the Adoration of the Crucified Scene in Santa Maria Antiqua in Rome: A New Conjecture». Journal of the Warburg and Courtauld Institutes 72: 207-219.
- Iglesia de Santa Maria Antiqua, Wikipedia.